Escuela de El Nihuil fue distinguida por un proyecto salud mental
La escuela Ingeniero Florencia Casale, del distrito de El Nihuil, obtuvo un reconocimiento provincial por su participación en el proyecto “Así nos cuidamos: cuidados colectivos de salud mental en escuelas secundarias”.

La escuela Ingeniero Florencia Casale fue una de las seis instituciones seleccionadas en Mendoza por sus producciones audiovisuales. La directora, Marina Rebolloso, destacó el compromiso de los 13 alumnos de tercer año y explicó cómo trabajaron la prevención del suicidio y la importancia de la escucha entre adolescentes. La escuela Ingeniero Florencia Casale, del distrito de El Nihuil, obtuvo un reconocimiento provincial por su participación en el proyecto “Así nos cuidamos: cuidados colectivos de salud mental en escuelas secundarias”. La institución fue una de las seis seleccionadas entre aproximadamente 36 escuelas y 128 cursos de tercer año que formaron parte de la iniciativa impulsada por la Dirección General de Escuelas y el Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza.
La directora del establecimiento, Marina Rebolloso,explicó que la convocatoria llegó a partir de una selección por supervisiones educativas. «Se nos seleccionó como la representante de la Supervisión 5 de la Dirección de Educación Técnica y Trabajo, a la que pertenecemos. Fuimos seleccionados para participar y nos vino la convocatoria», contó. La distinción tiene una particularidad: la escuela de El Nihuil fue la única institución técnica entre las seis producciones destacadas. Su orientación es química, por lo que el abordaje de la salud mental no forma parte de su formación específica. Sin embargo, eso no impidió que docentes y estudiantes se involucraran plenamente en la propuesta.
Tu marca acáEspacio publicitario 728 × 90 · Consultá tarifas«Nosotros somos una escuela técnica y técnica química, así que por ahí estamos alejados dentro de la formación específica de lo que tiene que ver con la salud mental», señaló Rebolloso, quien destacó especialmente la participación de los alumnos y el resultado alcanzado. La directora también puso el foco en las características particulares de la comunidad educativa. Si bien reconoció que vivir en un distrito puede ofrecer determinados factores protectores, advirtió que la distancia respecto de la ciudad genera dificultades concretas para los adolescentes.
«Ellos tienen muchos factores protectores, pero también tienen la dificultad que siempre marco: el distrito en sí está muy alejado de la ciudad. La población en general no tiene acceso a recursos de salud. Está el centro de salud, pero no hay otras actividades, por ejemplo, para los jóvenes», explicó. A esto se suma la falta de espacios adecuados para desarrollar propuestas recreativas durante los meses más fríos. En El Nihuil, las bajas temperaturas limitan las actividades deportivas al aire libre y no existe un espacio cerrado que permita sostenerlas durante el invierno.
«Lo que nosotros notamos es el aislamiento de los chicos, el tener el contacto social únicamente en la escuela», describió. También mencionó las distancias, los costos de traslado hasta San Rafael y la escasa frecuencia del transporte público como obstáculos para acceder a otras actividades y recursos. El trabajo realizado por los estudiantes tuvo como uno de sus ejes centrales la prevención del suicidio. Cuando recibieron la convocatoria, en la institución ya habían comenzado a desarrollar talleres de salud mental para abordar mitos y verdades sobre la temática. Durante ese proceso ocurrió el fallecimiento por suicidio de un adolescente, una situación que repercutió profundamente en los alumnos.

A partir de lo sucedido, los estudiantes comenzaron a expresar sus inquietudes y a reflexionar sobre las dificultades que pueden atravesar los jóvenes cuando sienten que no encuentran una salida o que las posibilidades se van cerrando. «Justamente entre todos trabajamos la idea de que la escuela fuera un lugar para abrir puertas, para alojar y que ellos pudieran expresarse y acompañarse entre ellos», relató la directora.
La producción audiovisual surgió de ese trabajo previo y buscó transmitir la importancia de construir vínculos, generar confianza y prestar atención a lo que le sucede al otro. En el video aparecen estudiantes que no pueden o no quieren hablar de lo que les pasa, porque no saben cómo pedir ayuda o temen preocupar a las personas que tienen cerca. «Nosotros lo que hicimos fue focalizarnos en el desarrollo de recursos, de fomentar la comunicación, el habla y la escucha hacia el otro, que la escuela se convirtiera en un lugar para alojarlos», explicó Rebolloso.
En ese sentido, remarcó que la prevención no necesariamente debe comenzar con la intervención de un profesional externo o con una charla específica, sino que también puede construirse a partir de los vínculos cotidianos. «La idea es comenzar desde la escucha al otro, desde el hablar y desde el estar. Lo importante es la presencia, no solo como personas, sino la escucha hacia el otro, el verlo verdaderamente», expresó.
Para la directora, uno de los aspectos más valiosos de la experiencia fue que los adolescentes pudieran reconocerse como protagonistas y comprender que también pueden generar acciones de acompañamiento dentro de su propio entorno. La propuesta incluyó talleres y culminó con una producción audiovisual, modalidad que cada escuela podía elegir de acuerdo con su trabajo. En el caso de la institución de El Nihuil, los 13 alumnos de tercer año participaron durante todo el proceso.
Rebolloso contó que los estudiantes se involucraron desde el comienzo y que estaban permanentemente pendientes de las novedades sobre el video. Por eso, cuando finalmente se enteraron de que habían quedado entre las seis producciones seleccionadas, la alegría fue compartida por toda la comunidad educativa.
La única dificultad fue que no pudieron viajar a Mendoza para participar de la presentación y recibir el reconocimiento. La convocatoria llegó con muy poca anticipación y las condiciones económicas de las familias, sumadas al costo del traslado desde San Rafael, hicieron imposible organizar el viaje. «Nos quedamos con las ganas de poder viajar con los chicos y a través de los medios nos enteramos de que habíamos quedado entre las seis seleccionadas», contó.
Pese a esa ausencia, la distinción fue recibida con mucha emoción en la escuela y en todo el distrito. Para Rebolloso, el valor del reconocimiento excede cualquier premio material, porque pone en primer plano el compromiso de los adolescentes con una problemática que los atraviesa como comunidad. «Es importante para ellos que lo destacamos aún más: que lo hicieron por esta parte, por ayudar al otro, y no por un reconocimiento externo, un premio o algo monetario. Entonces es absolutamente más valioso», concluyó.




